Bienvenido a Bitácora Miau: Cómo empezó todo

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Historias 27 de jul. de 2025
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No fue planeado.

Como casi todo lo importante en la vida, simplemente sucedió. Y tal vez sea así porque, en realidad, no somos nosotros quienes elegimos a los gatos. Son ellos los que, de alguna forma misteriosa, nos eligen. Aparecen en momentos inesperados, se cruzan en nuestro camino como si supieran algo que aún no entendemos y, con una mirada, una garra o un maullido, nos cambian la vida sin pedir permiso.

Con los años, he llegado a pensar que esa es una constante en la relación humano - gato: uno no “adopta” a un gato. Uno es adoptado por él.


El primer cruce

Mi primer encuentro con el destino felino fue Minina. Apareció una noche, corriendo por la calle como un rayo. Por lo pequeña que era, al principio parecía una ratita o una ardilla… pero maullaba. Maullaba con la fuerza que la caracteriza hasta hoy, porque desde entonces es una gritona. La llevamos con nosotros y se quedó en casa de mis suegros, donde creció.

Minina fue la primera señal. Pero la puerta que conecta nuestro mundo con el suyo aún no se abría del todo.


La gata que lo cambió todo

Meses después, iba camino a clases de la maestría cuando la vi: una bolita de pelo gris claro, con los bigotes chamuscados, asomándose peligrosamente a una coladera. Pensé que se iba a caer, así que me agaché para ayudarla… pero fue ella quien se aferró a mí. Se agarró de mi pantalón con esas garras diminutas que no conocían aún lo que era un hogar.

Estaba en una caja junto a unos microbuseros que me pedían “para el chesco” a cambio de los gatitos. Me negué. Y entonces me dijeron: “Ya llévatela y llévate también a su hermanito que anda por ahí”.

Nunca vi al hermanito. Supongo que se fue por la coladera.

Ella, en cambio, no me soltó. Se llamaría Nenis. Y con ella, todo cambió.

Si Minina fue el prólogo, Nenis fue el inicio del primer capítulo. Con ella, la frecuencia felina pareció sintonizarse conmigo de forma permanente. La puerta invisible que separa ambos mundos se abrió de par en par y yo estaba justo en medio.

Después de Nenis, los gatos comenzaron a llegar. Uno tras otro, aparecieron en mi vida seres necesitados de ayuda, comida, tratamiento o simplemente de alguien que los viera. Mi casa, sin buscarlo, se fue llenando de ronroneos y mi celular de anécdotas e historias felinas.

Las personas a mi alrededor también empezaron a notarlo. De pronto, recibía mensajes y llamadas de ayuda:

  • “Oye, encontramos una gatita… ¿la puedes ver tú?”
  • “¿Crees que este gato esté enfermo?”
  • “Pregúntale a él, seguro sabe qué hacer”.

Y así, sin darme cuenta, me convertí en un cuidador, un puente y en un papá gato.


¿Qué encontrarás en esta bitácora?

Cada gato que ha pasado por mi vida me ha dejado una lección. He aprendido sobre la marcha, cometiendo errores, celebrando pequeñas victorias y enfrentando decisiones difíciles. Mucha de esa información me hubiera gustado tenerla antes.

Por eso nace BitácoraMiau.

Este no es solo un espacio para contar historias, sino un lugar para compartir el conocimiento que he acumulado con la esperanza de que a ti te sea útil. Aquí hablaremos de:

  • Anécdotas y lecciones: Las historias detrás de los rescates y la convivencia diaria, porque cada gato es un maestro.
  • Salud y bienestar felino: Señales sutiles que indican que algo no va bien, cómo manejar enfermedades comunes y consejos para mantenerlos sanos y felices.
  • Herramientas y consejos prácticos: Productos que sí funcionan, trucos para la medicación, cómo organizar un espacio con varios gatos y todo aquello que he aprendido a la mala.
  • El duelo y las decisiones difíciles: Porque cuidar también significa saber cuándo y cómo decir adiós, un tema del que se habla poco.

Gracias por tomarte el tiempo de estar aquí. Esto apenas empieza y la idea es que esta bitácora se convierta en un lugar útil y cercano para todos los que hemos sido elegidos por un gato.

Nos leemos en la próxima entrada.

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